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lunes, 30 de octubre de 2006

EL INTERMITENTE.

En uno de estos últimos días, al salir de un aparcamiento, -nosenquestabapensando-, rompí el piloto de un coche situado justamente delante del mío.
Un “crack” me avisó de que algo no iba bien. Bajé la ventanilla, saque la cabeza por ella y allí pude ver, roto, el intermitente del Ford-Orion vecino.
El crujido hizo mirar a la empleada de “Unicaja”, -la misma a la que pago cada mes la factura del teléfono-, que se afanaba en disfrutar un urgente cigarrillo matutino en la puerta de la sucursal.
Me miró, la miré y el ruido debió sonarle a problemas porque, de un capirotazo, se deshizo del pitillo y desapareció discretamente dentro de la Caja, renunciando a ser testigo de más.

Inconscientemente, mi mirada buscó algún otro espectador o quizá al mismo dueño del vehículo. Cuando ya pensaba que tendría que usar un “post-it” para dejar mi número de teléfono en el parabrisas del Ford, algo me hizo mirar hacia arriba para descubrir a una señora que desde su balcón contemplaba la escena.
- ¿Sabe de quien es el coche?, -interrogué a la señora de la atalaya-.
- No se. –dijo-. Pregunte usted en la tienda de la esquina.
Si sabía. El señor que regentaba el negocio era la persona que buscaba. Un señor mayor que le costó salir de detrás del mostrador creyendo -quizá- que iba a venderle algo. Cuando le dije lo que había pasado, se le escapo un “valla por dios” de contrariedad.
Le pedí disculpas y me ofrecí a pagar el desperfecto que había causado en su coche. Como el daño era menor, le pareció bien solucionar el asunto al margen del seguro. Le di mi número de teléfono y quedamos en que me llamaría cuando le arreglaran el piloto para decirme cuanto le había costado. Luego me pasaría por su tienda para pagárselo.
Sería cerca de las dos de la tarde cuando sonó mi móvil.
- ¿Hola?,….soy Juan,… quedamos esta mañana que te llamaría…-dijo una voz detrás del hilo telefónico-.
- Si,… si,… diga. –conteste reconociendo al dueño del Ford-.
- Ya esta. Acabo de venir del taller y ya está listo.
- Estupendo…. ¿Cuanto le ha costado el arreglo?. –pregunté yendo directamente al meollo-.
- Cincuenta euros.
- ¡Cincuenta!, -exclamé traicionado por mi subconsciente que esperaba que fuera mas barato-,…bien,.. vale,… -continué tratando de reponerme del susto-,…me paso el martes por su tienda, me muestra la factura y le pago, -dije a sabiendas de que podría estar redondeando el precio-.
- Bueno,…-titubeó el tendero- es que me lo ha arreglado un primo mío y no me ha hecho factura,… pero usted quiere,… remoloneó para terminar la frase.
- No, no se preocupe,… -me apresuré a decir-, confío en usted.
No despedimos quedando para el martes de la siguiente semana.
El día señalado llegue a la tienda. Juan se apresuró a salir a mi encuentro. Parecía traer consigo un papelito en la mano. Yo por mi parte metí diligentemente la mano en mi bolsillo para sacar los 50 euros.
- Oye mira, que al final son 40 € -se apresuró a decirme-. Es que una vez en el taller, como ahora viene el frío, aproveché para echarle anticongelante y claro al preguntar cuanto era, me dijeron 50, pero hay que restarle lo que yo hice por muy cuenta.
- Ah,…muy bien. –dije sorprendido, alegrándome a la vez de que hubiera “hecho memoria”-.
Terminada la operación, nos dimos las gracias mutuamente y no despedimos amigablemente con un apretón de manos.
He de decir que los días que pasaron desde la llamada telefónica al pago de la deuda, se me pasó por la cabeza que fui estúpido al buscar al dueño del coche para pagarle los desperfectos, cuando era evidente que quería aprovecharse de la situación. ¡Además mi coche está lleno de abolladuras precisamente de gente que nunca dió la cara!
Pero bueno, ahora me tranquiliza pensar que mi acción sirvió para que Juan aprovechara la oportunidad para hacer lo correcto. Me alegro por él. Me alegro por los dos.

domingo, 29 de octubre de 2006

SIGO AQUÍ.

Es cierto, llevo un tiempo sin escribir. Sigo aquí, solo que con mi constante lucha interna. El eterno debate entre lo que me gustaría hacer, (la mayoría de las veces solo querría respirar) y lo que debo hacer para que este proceloso mundo me consienta hacer lo que quiero.
Vamos, que de momento estoy ocupado con las oposiciones y probablemente las entradas serán menos, pero no obstante, intentaré no distanciarlas demasiado en el tiempo, aunque sea subiendo “posts de continuidad”.
Pronto os dejaré otra historia. Gracias mil, por estar ahí.
Os dejo la prueba gráfica de mi -ultimamente vaga- existencia.

jueves, 19 de octubre de 2006

VENTANA OESTE (I).

En el cielo encapotado brilla la luz de la esperanza.

domingo, 8 de octubre de 2006

CON EL TIEMPO

ABBEY LINCONL - Avec le temps. (Léo Ferré). (1994).

Existen algunas versiones de esta canción llenas de dramatismo como la de la madrileña Paloma Berganza o el propio Léo Ferré. De las que conozco, me he inclinado a subir ésta de una de mis cantantes preferidas, Abbey Lincoln, a la que conocí gracias a la genorosidad de Jesús para que conociera el mundo de Jazz. Creo que esta versión atenúa un poquito la terrible verdad que encierra. Aqui puedes leer su letra traducida.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
On oublie le visage et l'on oublie la voix /
Se olvida el rostro, se olvida la voz.
Le cœur, quand ça bat plus, c'est pas la peine d'aller /
Si el corazón no palpita, no vale la pena
Chercher plus loin, faut laisser faire et c'est très bien /
buscar más allá, mejor dejarse llevar, ya basta.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
L'autre qu'on adorait, qu'on cherchait sous la pluie /
Quien adorabas, quien buscabas bajo la lluvia,
L'autre qu'on devinait au détour d'un regard /
Quien intuías con una sola ojeada,
Entre les mots, entre les lignes et sous le fard /
entre las palabras, entre las líneas otras el disfraz
D'un serment maquillé qui s'en va faire sa nuit /
de una promesa maquillada que sale a ganarse la noche.
Avec le temps tout s'évanouit /
Con el tiempo todo se desvanece.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
Même les plus chouettes souvenirs ça t'as une de ces gueules /
Hasta los más entrañables recuerdos tienen pinta ridícula.
A la galerie je farfouille dans les rayons de la mort /
En los bazares, rebusco en los en los estantes de la muerte,
Le samedi soir quand la tendresse s'en va tout' seule /
el sábado por la noche, cuando la ternura se nos escapa.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
L'autre à qui l'on croyait pour un rhume, pour un rien /
En quien creías sin saber porque, por nada,
L'autre à qui l'on donnait du vent et des bijoux /
a quien regalabas joyas y alientos,
Pour qui l'on eût vendu son âme pour quelques sous /
por quien hubieras vendido el alma por unas monedas,
Devant quoi l'on se traînait comme traînent les chiens /
ante quien te arrastrabas como se arrastran los perros.
Avec le temps, va, tout va bien. /
Con el tiempo, si, todo va bien.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
On oublie les passions et l'on oublie les voix /
Se olvidan las pasiones, se olvidan las voces
Qui vous disaient tout bas les mots des pauvres gens /
que nos murmuraban palabras de gentes sencillas,
Ne rentre pas trop tard et ne prends pas froid /
no vuelvas muy tarde, no cojas frío.

Avec le temps /
Con el tiempo…
Avec le temps, va, tout s'en va /
Con el tiempo, si, todo se va.
Et l'on se sent blanchi comme un cheval fourbu /
Y te sientes encanecido como un caballo exhausto,
Et l'on se sent glacé dans un lit de hasard /
y te sientes gélido en una cama azarosa,
Et l'on se sent tout seul peut-être mais peinard /
y te sientes muy solo, si, pero a tus anchas,
Et l'on se sent floué par les années perdues /
y te sientes estafado, por los años perdidos.
Alors, vraiment /
Entonces, talmente,
Avec le temps on n'aime plus. /
con el tiempo has dejado de amar.

lunes, 2 de octubre de 2006

SILENCIO. (2000).

Mientras nos pesen las palabras,
-como losas-, a la hora de pronunciarlas,
confinaremos en la nada,
la inmensidad de todo lo que significan.
Camino abierto a nuestro universo interno.
La palabra.
El gesto infinitamente elaborado
que nos hace presos de nosotros mismos;
que nos traiciona,
asestándonos golpes en el entendimiento
cuando se nos dispara la lengua
o se nos encasquilla el alma;
que nos descubre el sentido de la vida
en su brevedad, en su rutina, en su eco,
en su hallazgo, en su ausencia,…
El gesto que nos costará la vida dominar
y que acaba dominándonos,
sometiéndonos a la terrible condena
de su eterna búsqueda.
El gesto que, pronunciado o no,
de la misma manera, acaba con nosotros.

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Para el que sabe ver todo es transitorio