DEVANEO. Quince.
El aire está limpio. Una brisa fresca me ayuda a tomar conciencia de mis sentidos. Miro al cielo cómodamente dirigiendo la mirada a un charco y observo como una minúscula gota, que cae desde las nubes reflejadas en él, las hace desaparecer de manera súbita en un rosario de ondas concéntricas.
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