________________________________________________
________________________________________________
Mostrando entradas con la etiqueta Gente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gente. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE RATICOS Y RELEVANCIAS.

Nada permanece siempre lo mismo.

Hay que ver, que incierto era este momento cuando en el pasado apenas era algo por venir y ahora, que es presente, aparece tan claro como entonces. Parece que soy el mismo y soy otro que parece el mismo.
Me percato de que hay gente ahí y escribo,… y reparo en el batiburrillo de ideas y sensaciones que es lo que se escribe. Un mundo construido a golpe de excesos y carencias al que siempre hay quién gusta asomarse.
Momentos vendrán donde pueda mostraros algo.


"Historias de Cronopios y Famas" de Julio Cortázar. 1962.

lunes, 29 de agosto de 2011

EN LA GLORIA.

..."Todavía hay quien canta a la luna.
¡Yo canto a los hombres de la luna!
A los arrabales de la luna,
a los ríos de leche de la luna"...
"Todavía..." de Gloria Fuertes. 1954.

Esta noche bebo hilo e imagino que es otra cosa lo que se adivina entre los pliegues de las almas de la gente. Bebo las hebras de hoy que serán la tela de mañana y Nina se sienta a mi lado y bebe conmigo, como si nunca se hubiera ido. Suena el piano y teje en el aire la tranquilidad que necesito para abandonar el trajín del día.

NINA SIMONE - "Everyone's gone to the moon". 1969.


Streets full of people, all alone - Calles llenas de gente, a solas.
Roads full of houses, never home - Caminos llenos de casas, sin hogar.
A church full of singing, out of tune - Una iglesia llena de cantos, fuera de tono.
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.

Eyes full of sorrow, never wet - Ojos inundandos de tristeza, nunca húmedos.
Hands full of money, all in debt - Manos llenas de dinero, todo prestado.
Sun coming out in the middle of June - El sol saliendo a mitad de junio,
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.

You see a long time ago life had begun - Ves desde hace tiempo que la vida ha comenzado.
Everyone went to the sun - Todos se fueron con el sol.

Parks full of motors, painted green - Parques llenos de motores, pintados de verde.
Mouths full of chocolate-covered cream - Bocas cubiertas de crema de chocolate.
Arms that can only lift a spoon - Brazos que sólo pueden levantar una cuchara.

You see everyone's gone-Ves que todos se han ido.
Everybody's gone - Todo el mundo se ha ido.
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.
What will happen now? - ¿Qué pasará ahora?
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.
There's nobody left - No queda nadie.
Everyone's gone to the moon - Todos se han ido a la luna.

jueves, 18 de agosto de 2011

JUEGO DE MEMORIA.

"El amor es una enfermedad plagada de aflicciones que rechaza todos los remedios;
una planta que crece cuanto más la cortas, que se vuelve más estéril cuanto más la cuidas.
¿Por qué?"
Samuel Daniel. s. XVII.

Cada mañana realizaba el mismo ritual, lavarme la cara, atusarme el pelo y meterme entre pecho y espalda un vaso colmado de café de malta donde mojaba la torta de aceite fea-de-grande, que mi madre me servía con generosa entrega, luego, caminaba despreocupadamente hasta el autobús que me llevaría al instituto (1 - 2 - 3),…
¡Placer impagable éste, que la memoria aún permita volver a los dieciciete!, ...como decía la copla.
Lo que más recuerdo de ese tiempo son las sensaciones que, a flor de piel, se manifestaban radiantes, como luciérnagas en el amanecer de cualquier adolescencia. Ráfagas hormonales que deleitába en forma de sabores, olores, imágenes,… las puertas en primavera recién regadas, el fascinante hálito de la furgoneta del panadero, la compañía del primer cigarrillo de la mañana mientras esperábamos el autobús, la fragancia de los plumieres de tela de las muchachas… casi un fetiche de aquella época.
No fue siquiera mi primer amor, pero sí uno de los primeros por el que el desatino me hiciera mella. Se llamaba Úrsula y además de platónico, fue un amor por correspondencia, ridículo si cuento que ella asistía a clase tres aulas más allá, pero en fin, mi falta de destreza en las artes amatorias y el pacato carácter que esgrimía entonces, -bueno, hay cosas que nunca cambian,… por lo de las artes, digo-, no ayudaron a que aquello tuviera otra forma.
No recuerdo bien como empezó, o quizá sí,… un buen día, por llamarle la atención y tratando de vencer mi tamaña pusilanimidad, hice que recibiera una notica a través de uno de mis colegas que asistía a su clase. Una simple nota donde un dibujo de una chica con corona de flores le decía que le gustaría conocerla… -es aquí donde, si no fuera porque con los años la he perdido, sentiría vergüenza de confesar que me serví de una amiga imaginaria para romper el hielo,… ¡una amiga imaginaria a esa edad!,… en fin. El caso es que ella contestó y lo hizo de la misma manera, inventando otro personaje para hablar a través de él, un tipo pelón con pinta de genio que parecía recien fugado de una lámpara.
Comenzó así una especie de “gynkana galante” que se prolongó durante todo el curso. Cada carta incluía instrucciones precisas para que el otro encontrara la misiva de respuesta. Así, se nos podía ver por las instalaciones del instituto, haciendo gala de nuestro más discreto sigilo, buscando o escondiendo las notas que nos dirigíamos,… debajo de la pata de un banco, detrás de un extintor, en el cajón de la mesa del profesor, en los baños, en el patio,… un juego que acapararía toda mi atención durante aquel curso.
Y pasó que todo quedó en nada,… no pasé de ese extravagante cortejo, nunca me dirigí a ella en persona. En vacaciones seguimos utilizando al cartero para hablar a través de nuestros "avatares",… hasta que el pelón me contó que se había echado novio durante el verano y la de la corona de flores se quedó muda.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA CLAVE.

Imagine que la tierra está exclusivamente poblada de budas,
que todos los seres con los que se cruza se encuentran
en un estado de iluminación, con una excepción: ¡usted!
Imagine que dichos budas existen para impartirle enseñanzas,
que la actuación de todos y cada uno gira en torno a su bienestar,
que los comportamientos de cada cual únicamente están orientados
a ofrecerle las enseñanzas y colocar los obstáculos que necesita para despertar.
Jack Kornfield.


"...eso es como tó", ¿Habrá kōan más acertado -y cercano-?



Escena: "Todo lo demás" de Woody Allen. 2003.

sábado, 30 de julio de 2011

REBELDÍA VS. REVOLUCIÓN.


La verdadera revolución radica en el triunfo del deseo.
Raymond Queneau.


El deseo es algo que compromete, que condiciona, que encarcela, aún así, puede encaminarnos al cambio más veraz que existe y que es el propio cambio interior. Ya lo decian nuestros viejos, "querer es poder".

JOAQUÍN SABINA- Dónde dijeron digo decid Diego. 1978.


Nos enseñaron a tener paciencia
nos enseñaron a no andar descalzos
nos enseñaron a morir de viejos
nos enseñaron a vivir a plazos
nos enseñaron a guardar silencio
nos enseñaron a temer la noche
nos enseñaron que el placer es malo
nos enseñaron a crecer a golpes
nos prohibieron las cosas más hermosas
ir al campo a robar brevas
bañarnos en el verano con las mozas en la alberca
y crecimos enfermizos faltos de aire y de besos
llena la piel de preguntas que contestaba el silencio
pero apareció la vida cuando moríamos de sed
era una fuente su cuerpo que invitaba a los sedientos
a beber, a beber.
probamos la dulzura de la carne
supimos que aún estábamos a tiempo
nos hartamos de besos, de manzanas,
declaramos la guerra al sufrimiento
nos quitamos la vieja piel a tiras
renegamos de todo lo sabido
prometimos pecar a manos llenas
nos hicimos más tiernos y más niños
ahora, cada día tiene su fruto
cada noche su secreto
y el tiempo es una mentira
que han inventado los viejos
al arrancarnos las vendas
que nos negaban el cuerpo
descubrimos el presente
que es lo único que tenemos
y cantaremos la vida y no abriremos la puerta
a la muerte mientras dentro del cuerpo quede una gota
de deseo, de deseo.

sábado, 2 de julio de 2011

TENDENCIAS.

“Encontrar un sitio donde todo esté en su lugar”, esa es -supongo- una máxima que cualquiera puede abanderar, la tendencia natural de todo dios, la razón por la que nos movemos, nos resistimos y sufrimos.
Y es que dependiendo de lo lejos que estemos de ese lugar, será lo cerca o no de estar en el mundo.

… y es aquí donde me gustaría seguir escribiendo, o no.

FERNANDO ALFARO - "Extintor de infiernos". 2011.


martes, 10 de agosto de 2010

MUNDO ESDRÚJULO.


“Los eclesiásticos, desde sus púlpitos
causan catástrofes y los omnímodos
poderes fácticos, hazañas bélicas,
actos vandálicos los energúmenos
y los pacíficos actos inútiles.
Entre los lúcidos cunde el desánimo.
En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono”.
Antípodas” de Javier Krahe. 1999.

Hace un mes de la dilatada e ineludible resaca futbolera. Aquel día, bregaba yo con la mía propia, fruto del exceso de vivencias y alcoholes del día anterior.
Mientras volvíamos a casa (nótese por la frecuencia con la que actualizo este cuaderno que desde hace un tiempo viajo acompañado), hubo tiempo para parar en Ruidera... y lo que tiene parar, que ofrece una excelente oportunidad para tomar conciencia de cómo, cuándo, dónde y con quién estás, además de percatarte de la trayectoria que has seguido hasta llegar a ese estado, -o lo que es lo mismo, percatarse de “porqué”, o mejor,... "para qué" hacemos las cosas-.
Reparas entonces en que -pese al martilleante “rum-rum” de tu cabeza-, estás bien,... y que vayas donde vayas, estés donde estés, el mundo puede ser simplemente lo que parece o es cómo te permitas descubrirlo,… y que una u otra forma depende sólo del acento que pongas en las cosas.

Imagen: Idiograma de "Verdad".

jueves, 10 de junio de 2010

TERAPIAS Y DRAMAS.

Al fin y al cabo,
somos lo que hacemos
para cambiar lo que somos.
EDUARDO GALEANO.

Por mucho que las facilite, no sería acertado pensar que sólo con el dominio de ciertas habilidades sociales básicas podamos estar asegurando la buena salud de nuestras relaciones con los demás,… además, cabría pensar que no deberían resultar tan difíciles si existe buena disposición para dejar asomar mínimamente ese “mejor hacer” -del que todo dios dispone-, en el implacable ejercicio de nuestra condición de empleado, ciudadano, vecino, compañero,… pero a ver, visto el vertiginoso y soliviantador panorama, que malcontentos y vehementes transitamos a diario -y en el que serenidad, mesura y corrección son fútiles palabras-, no es extraño que cada vez más, al “más-pintao”, -en algún momento, en mayor o menor medida-, le ocurra que, de tanto roce, prenda.
Y es ahí, precisamente ahí, -en ese justo momento en el que prenden las pasiones-, donde pueden estar anidando algunas de las mayores tragedias personales de las que podamos tener constancia,… algunas verdaderamente dramáticas.

CHANO LOBATO - "Soleá". 1997.

Tiro piedras por las calles
y al que le dé, que perdone
tengo mi cabecita loca
de tantas cavilaciones.
Yo voy arrancando las piedras de la calle
y al que le dé, que perdone

Yo no tengo mas remedio
que agachar mi cabecita
y decir que lo blanco es negro
y en mi cortitas oraciones
decir que lo blanco es negro.

Acuérdate cuando entonces
bajabas descalcita a abrirme
y ahora no me conoces,
vente conmigo
a la retama de los olivos,
te voy a querer
aunque no tenga pan que comer.


Escena: "Los Olvidados" de Luis Buñuel. 1950.

lunes, 5 de abril de 2010

PENDONES POR PERDONES.

"Perdona a tu pueblo, Señor,...
...no estés eternamente enojado,
perdónale Señor".
Canción Tradicional.


Se dice que “el mismo pecado lleva consigo la penitencia”, por lo que no estaría de más cuestionarse la necesidad/inutilidad del perdón.
Puede ser una necesidad para quienes lo entiendan como ese oneroso e ineludible tributo que ha de satisfacerse para poder librarse de la mortificante carga de sentir “haber sacado los pies del plato”; o para los que siguen y transgreden una y otra vez los paradójicos principios de cualquier encarecido dogma; o para quienes la compasión les resulta ajena, -esa compasión que tiene más que ver con el conocimiento del otro que con la redención o la clemencia-.
Para quienes consideran el perdón como una simple herramienta para ayudar y permitir -a los demás y uno mismo-, continuar progresando en el camino del crecimiento, el perdón no se necesita más que la atención o la paciencia.
También dicen que “para el que sabe amar, todo es perdonable” por tanto, quién atesora el perdón, no ama, simplemente porque no sabe,… y eso es perdonable.
Quién ama ha perdonado primero.


Imagen: Procesión de "Nuestro Señor Resucitado" en Úbeda. 2010.
Escena: "Nueve cartas a Berta" de Basilio Martín Patino. 1966.

jueves, 25 de marzo de 2010

...DE REVÉS.

Observar: ver la semejanza de los diferentes.
Comprender: ver la diferencia de los iguales.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

AZUL Y NEGRO.

ABBEY LINCOLN - Hey, Lordy mama. 1995.

Abbey Lincoln (v), Rodney Kendrick (p), Charlie Haden (b), Victor Lewis (d),
Lucky Peterson, Michel Bowie (g).


Hey lordy mama,
Eh muchacha engreída,
I heard you wasn’t feeling’ good.
he oído que no te encuentras bien.
They’re spreadin’ dirty rumors
Difunden sucios rumores
All around the neighborhood
por todo el vecindario,
They say you’re mean and evil
dicen que eres dura y malvada
And don’t know what to do.
y no sabes que hacer.
That’s the reason that he’s gone
Esa es la razón por la que se ha ido
and left you black and blue.
y te ha dejado amoratada.
Hey lordy mama, tell me what you gonna do now.
Eh, dime que vas a hacer ahora.

They say he’s left you all alone
Dicen que te ha dejado sola
To weather this old storm
para superar esta vieja tormenta
He’s got another woman now
Tiene otra mujer ahora
Hangin’ on his arm
prendida a su brazo.
That old fool’s tellin’ everybody
ese viejo loco esta diciéndoselo a todos,
He’s sick and tired of you,
está enfermo y cansado de ti.
Hey lordy lordy mama,
Eh muchacha engreída,
What you gonna do.
Que vas a hacer.
Hey lordy mama, Tell me what you gonna do.
Eh si, Dime que vas a hacer.


They say you love to fuss and fight
Dicen que amas el escándalo y la riña,
And bring a good man down,
que hundes a cualquier buen hombre
And don’t know how to treat him.
y no sabes como tratarlo.
They say you ain’t behind him
Dicen que no vas tras él
and just don’t understand,
y no le comprendes,
And think that you’re a woman
yo creo que eres una mujer
But actin’ like a man.
que se comporta como un hombre.
Hey lordy mama,
muchacha engreida,
What you gonna do now.
Dime que vas a hacer ahora.

Get your nerves together, baby,
Sosiega tus nervios, cariño.
And set the record straight
y aclara las cosas
Set it straight,
aclaralas,
Let the whole round world know,
Que se sepa todo ahora,
It wasn’t you,
no eras tú,
That cause his bitter fate
la causa de su amargo destino,
All these years you loved him
todos estos años lo amaste
And he knows it’s true
y él sabe que es verdad
’cause what you’re wantin’
for your man,
Porque estás esperando a tu hombre
Is what he’s wantin’, too
acaso él está esperando también.
Hey yeah, tell me what you gonna do now.
Eh, dime que vas ha hacer ahora.

When you love a man enough
Cuando amas
tanto a un hombre
You’re bound to disagree
estás destinada a discutir
’cause ain’t nobody perfect
porque nadie es perfecto,
’cause ain’t nobody free,
porque nadie es libre,
Hey lordy mama, tell me what you gonna do.
Eh muchacha engreída, dime que vas a hacer.
What you gonna do.
Que vas a hacer

miércoles, 7 de octubre de 2009

MODELOS PARA ARMAR.

Aprender no es algo que salga de balde,… cuesta, quiero decir. Y es que, por aquello de nacer ineludiblemente solos y profusamente ignorantes, estamos condenados a aprender de nuestros semejantes mas aventajados -o no tanto-, a sobrevivir en este proceloso mundo de argucias, desafíos y contiendas y eso, claro está, tiene su coste. Sería poco menos que un suicido ignorar nuestra condición de “animal social”, obviar nuestra necesidad primaria de crear y mantener sanas y provechosas relaciones con nuestros iguales, de quienes, a fin de cuentas, nos nutrimos física, espiritual y afectivamente.
Adquirir las habilidades para manejarse medianamente en situaciones que implican relacionarse con los demás, es algo que puede aprenderse con un sencillo entrenamiento, incluso convertirse en una persona capaz y competente puede resultar viable, pero comportarse concientemente de manera adaptada y preservar la propia identidad, -sin acabar a años-luz de la naturaleza de uno mismo-, es harina de otro costal. Sencillamente porque no todo el mundo está dispuesto a pagar el precio que conlleva el aprendizaje.

Imagen: Acuarela de Henry Darger destinada a ilustrar su libro "La Historia de las Vivians, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la Rebelión de los Niños Esclavos". Escrito durante sus últimos 40 años.
Escena: “Gran Torino” de Clint Eastwood, 2008.

miércoles, 26 de agosto de 2009

CURSILLOS DE NATACIÓN.

Desde mi infancia obra en mi poder un diploma que me acredita como “Carpa”, esto es, que en lo tocante a mi habilidad para desenvolverme en el agua, se me considera capacitado para zambullirme y flotar adecuadamente. Nada más lejos de la realidad, ya que si existiera la categoría “Pez de plomo” yo sería uno de sus más cabales representantes.
Mi amigo Miguel se apuntó para “aprender a nadar” justo el verano en el que el par de años que le llevaba empezaba a manifestarse con el desconcertante achichonamiento de mis tetillas y la aparición de una grotesca pelusa en mi bigote. Su insistencia para que lo acompañara -y la de mi madre, siempre pendiente de que no me perdiera ninguna de las oportunidades que ella pudiera considerar fundamentales-, fue tanta que no me quedó más remedio que asistir al condenado último cursillo de natación de aquel verano.
Desde el primer día en aquel sarao supe que nunca llegaría a sentirme “como pez en el agua”, los niños que serían nuestros compañeros apenas tenían la edad de Miguel y los muy cabritos, a fuerza de haber estado todo el verano dándole que te pego al trampolín, se movían en el agua como si verdaderamente hubieran nacido en ella.
Comenzábamos las sesiones haciendo calentamientos de brazos y piernas, haciéndolos girar de todas las suertes posibles -hasta que no podíamos aguantar el dolor-, luego, ya sudorosos, nos duchábamos -con un agua tan gélida que casi siempre acababa por dolerme la cabeza-, para después prolongar el martirio en alguna de las dos piscinas de las que disponíamos.
Baldomero, el monitor, era un muchachote que siempre andaba presto a enseñar a flotar al grupo de críos de turno y su palmito al grupo de gachís que pululara por allí en ese instante, por lo que la mayoría de las veces los nenes pasaban la mayor parte del tiempo correteando de aquí para allá o haciendo el indio en la piscina chica, dándose ahogadillas los unos a los otros, practicando la versión más salvaje del balonvolea o tirándose de la manera mas peligrosa posible por la parte más honda, hasta que Baldomero llamaba al orden o decidía que era hora de meterse en la piscina grande -la que cubría-, para practicar la zambullida, mover las piernas apoyados en el borde o hacerse “un ancho” con ayuda de un flotador.
No hubo día que no temiera el momento de meterme en alguna de las dos piscinas. En la chica porque nunca faltó el imbécil que tratara de ahogarte “a las primeras de cambio” y en la grande, porque me aterraba la idea de que, sin hacer pie, pudieran hacerme lo mismo que hacían en la chica. Durante los días que durara el cursillo sufriría uno de los mayores suplicios de mi vida. Cuando llegaba el momento de meternos en la piscina chica, mientras que todos corrían como locos para zambullirse estrepitosamente, yo me hacía el remolón para encontrar el sitio mas despejado del borde, allí me sentaba y cuando las circunstancias acompañaban -cuando no había nadie empujándome o esperándome en el agua, quiero decir-, me metía de a poquito y trataba de disfrutar a mi manera de aquel hervidero. Cuando tocaba la grande, me las ingeniaba para bajar al agua a hurtadillas por las escaleras, siempre procuraba pasar desapercibido entre los chapoteos de aquella excitada horda, que como podía mantenía a raya y por supuesto, nunca me ofrecía voluntario para practicar ejercicios nuevos.
Pero pasó que un día, Baldomero se dio cuenta de mis evasivos ademanes y pasó que quiso que adelantara todo lo que ya no podía adelantar en un solo día. Cuando me llamó a su lado, cerca de la piscina grande, me temblaban las piernas. Conociendo mi miedo al agua, trató de que lo superara a golpe de zambullida y me propuso saltar al agua con él, asegurándome que estaría a mi lado para ayudarme a asir el borde. Me pidió que confiara y confié, así que contamos hasta tres,… uno, dos y… ¡Choof!,… salté solo.
A medida que caía veía como se quedaba atrás quién iba a ayudarme a encontrar el apoyo que seguramente necesitaría allá abajo y sentí verdadero pánico. Conforme me hundía, a través del oscilante balanceo del agua, observé como Baldomero saltaba tras de mí y apenas sentí su contacto, me aferré a él como una lapa para asegurarme de no volver a perderlo. Peleamos, peleamos y peleamos, hasta que pudo zafarse de mí como si Sigourney Weaver se zafara del mismisimo “octavo pasajero”.
- ¡Nunca te cojas a mí así!,… -gritaba-… ¡es que ¿quieres que nos ahoguemos los dos?! -me reprochaba mientras tratábamos de recobrar el resuello-.

Quizá esa fuera la semilla para que más tarde pudiera entender que cuando uno se hunde y más necesita de alguien, nunca debe arrastrarlo consigo.

lunes, 17 de agosto de 2009

REGALOS.

A lo largo de todos estos años -no necesariamente en fechas como hoy-, he recibido algún que otro regalo -no se si pocos o muchos-, gestos que han llenado de luz mis convalecencias, han puesto color a mis recuerdos y según que momento, han despertado mi ánimo, arrancándome una sonrisa de los labios o haciéndome sentir el inmenso poder, casi divino, de saberse considerado, apreciado o querido.
Desde luego hay días que uno no sabe que hacer con su misantropía.

miércoles, 29 de julio de 2009

¡PAJARITOS A VOLAR!

…y ahora que todo y yo, que somos todo,
parecemos estar en nuestro sitio
-porque ciertamente todo siempre está bien donde está-,
la cubierta se cubre de advenedizas escamas
que insinúan que esta calma chicha
no puede formar parte de ningún buen augurio.
Cuando un corro de abubillas danzan frenéticas en la proa,
y mi ilusión clama confiada en este yermo piélago,
ajena al prometedor norte marcado
por cualquier bienintencionada estrella
o a la estela de achacosos propósitos
que retorciéndose desaparecerán por la popa,
levo anclas y bogo hacia lo que todavía no soy.

CARLOS CANO - "La estrella perdida". 1983.
Cuando sientas que todo se fue,
que la estrella su rumbo perdió,
que el espejo no sabe de ti,
que el amigo tu nombre olvidó
y te digan que ya no hay razón
ni belleza por la que morir,
que ese tiempo pasó, que eres ya
un extraño en tu propio país,
las cenizas de un mundo vencido
cubren los caminos que no han de volver
y aquel sueño tiempo será un día,
la estrella perdida, la imposible luz
y otro fuego por dentro arderá...

¡Hala, que la luz de la mañana
azules pone las ramas!,
¡Pajaritos a volar!
¡Hala, Abrid que la vida llama,
que le están saliendo alas
que no las derrite el sol!

Tú que buscas otra realidad.
Tú que sientes la fuerza interior,
imagina, sueña ese lugar
donde sea posible el amor.
La utopía abrirá las fronteras
que al mundo separan de la inmensidad,
donde el fresa vence las tinieblas,
florecerá el canto de un pájaro azul,
y la vida más vida será...

Si este mundo ha de cambiar
yo no me pongo a llorar
que vienen tiempos mejores,
porque quien mira p'atrás
como una estatua de sal
acaba por los rincones.

lunes, 20 de julio de 2009

SALIR POR PETENERAS.

A veces, salgo por peteneras y acabo diciendo lo que pienso, lo que puede hacer que alguien pueda "salir por peteneras".

CARMEN LINARES - "Quisiera yo renegar" (Petenera). 1996.

Quisiera yo renegar
de este mundo por entero
volver de nuevo a habitar,
por ver si en un mundo nuevo
encontraba más verdad.

Ni aun durmiendo puedo tener
tranquilo mi pensamiento
porque yo tengo un continuo padecer,
que esta pasando mi cuerpo
por cumplir con su deber

martes, 14 de julio de 2009

HUMO QUE NO HAS DE FUMAR...



He vuelto a dejar el tabaco, una vuelta de tuerca más en esta relación de amor-odio que mantengo con él desde hace casi cinco lustros, -tiempo en el que lo he abandonado mil veces, para mas tarde reconciliarme otras tantas de nuevo-. No diré que “de esta agua no beberé” más, pero de momento, después de más de tres semanas y sintiendo ya los beneficios físicos que supone despedirse de mi deletéreo amigo, estoy encantado de mi nueva condición de ex fumador.
Pero,… ¿Cuál fue el primer paso para haber llegado hasta aquí?
La historia comienza un frío otoño de mi ya lejana infancia, cuando apenas contaba con unos nueve o diez años, un par más que mi amiguete Miguel. El plan era fácil: sisaríamos a nuestros abnegados padres alguno de sus “Celtas” -en mi caso- o “Ducados” -en el suyo-, irnos a algún solitario solar del barrio e iniciarnos en la seductora afición del “fumeteo”. Hacía pocos días que, en una de nuestras exploraciones a la barriada, la casualidad quiso que encontráramos un chisquero todavía en buen uso y bueno, aparte de encender alguna que otra candela en los susodichos solares, supongo que quisimos sacarle el máximo partido.
Como no existe el crimen perfecto, siempre sujeto a cualquier repentina contingencia, la tarde que elegimos para nuestra ingenua conspiración se maleó tanto, que en un santiamén cayeron chuzos de punta. Pero, aún sin poder salir a la calle, decidimos seguir adelante con el plan, conviniendo que ningún escondrijo era suficientemente seguro para ocultar hasta el día siguiente los pitillos que tan diligentemente habíamos birlado esa misma mañana. Antes del almuerzo ya lo habíamos decidido: Miguel vendría a jugar a casa y una vez allí -ya veríamos como-, perpetraríamos el delito. Obviamente tampoco se nos ocurrió que, si difícil era ocultar unos cigarrillos, más lo sería que pudieran pasar desapercibidos dos niños fumando dentro de casa.
Nos las ingeniamos para acabar en el trastero con la firme intención de consumar nuestro subrepticio plan. Sin pretenderlo, impregnamos aquel trance con un ceremonioso halo de misterio, como en cualquier buen rito de iniciación que se precie. Después de hacer un breve inventario del material que necesitábamos, -a saber, un par de cigarrillos y un mechero-, supimos que había llegado la hora de la verdad. Era consciente de la trasgresión que significaba dar aquel paso, pero también del miedo que me causaba darlo, miedo que se unió al frío en mis temblorosas manos para hacerme titubear al colocarme el cigarrillo entre los labios, despertando así la sonrisa cómplice de mi amigo. Obnubilado por el calorcillo que sentí en la cara al prender el cigarro y la extraña sensación -mitad deleite, mitad mareo-. que me producía inhalar aquel humillo dulzón, percibí ese trascendental momento como algo sublimemente mágico. Fue cuando reparé en como mi cuerpo experimentaba la excitación que conlleva lo prohibido a través de la notable erección con la que me estaba agasajando, -puede que fuera ahí, precisamente ahí, donde quedé enganchado al tabaco- pero fue ahí, precisamente ahí, cuando mi hermano, que toda la tarde había estado pendiente de nuestro tejemaneje, apareció de sopetón.
- ¡¡Ottia!!,.. ¡te la has cargao, nene!... -amenazó al percatarse de lo que ocurría- …¡¡Mamaaa,… a ver el neneee!!... ¡Corre!,… ¡Ven! -gritó impaciente, con la urgencia de que mi madre pudiera pillarme todavía in fraganti-.
Mi madre, alarmada, sin saber que iba a encontrarse, cruzó el patio a toda prisa. Creo que al verme tan asustado, palmariamente trempado y mareado -efecto del par de caladas que pude dar al pito, antes de arrojarlo detrás de un saco de picón, justo cuando mi hermano hizo acto de presencia-, le costó hacerse una correcta composición del lugar:
-Pero... ¿qué hacéis? -concluyó entre abatida y atónita-
A Miguel lo mandaron a casa con la amenaza de que su padre sabría de sus escarceos con el tabaco, mientras yo sufría durante toda la tarde el suplicio de la regañina de mi madre y el escarnio de mis hermanos.
Tuve que retrasar hasta los quince años mi iniciación al tabaco.

miércoles, 8 de julio de 2009

LA MEZQUINDAD. (Falso poema).

1987.
“…Qué difícil es quedarse quieto, indiferente,
mientras todo entorno hace ruido.
En esta época de locos nos faltaban
los idiotas del horror.
He oído los disparos en una vía del centro.
Cuánta estúpida gallina, se pelea para nada…”
Bandera blanca”, Franco Battiato.
2008.
“…Puede ser que mañana esconda mi voz
por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor
y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!...”
Sálvese quien pueda”, Vetusta Morla.









La mezquindad,
-esa alevosa y desconsiderada manera de ver la vida
desde el prisma del ansia y la avaricia-, existe.
Basta detenerse delante del ruido para ver
la impertinente veleidad de la inmadurez,
la pérfida cicatería de la manipulación,
la irrespetuosa procacidad de la ignorancia,
la hipócrita alevosía del egocentrismo,
el ridículo -a la par que aterrador- victivismo de la dejadez,
la infamia de la codicia.
Los que atesoran, los que escatiman,
los que se apropian de lo que no les pertenece,
los que tanto desean, quizá merezcan que les den.


Escena: “Ghost World” de Terry Zwigoff, 2001.

viernes, 26 de junio de 2009

HASTA LA LOCURA Y MÁS ALLÁ.

“Dejarse llevar” no deja de ser esa concesión que hacemos a las circunstancias que nos rodean para, en el mejor de los casos, tomar medida de lo que somos y en el peor de ellos, vivir la angustia de sentirse a la deriva. Y así, a la deriva, redescubrimos las lindes de nuestro empuje, de nuestro aguante, nuestras debilidades y fortalezas, mientras damos -conscientes o no-, una oportunidad al conocimiento -si no al propio, al menos al ajeno-.
Durante mi tercer año de instituto, mientras que en clase trataba de captar el mágico semblante de Monse en un formato A3, ella en los pasillos me invitaba a escuchar la música de “Psychedelic Furs”, “The Church”, “Echo & the Bunnymen” o “Carmina Burana”.

CARMINA BURANA - "El Telar de la Locura". 1985.

La Historia sigue adelante, pese a que alguien trata de cambiar el pasado
para crear un nuevo presente sin pensar en el futuro.
Un papel de fumar entre mis manos lucha por enrollarse sobre sí mismo,
la gente pugna en la calle por algo que jamás conseguirá,
mientras otros gritan desde las alturas, fingiendo luchar por algo
que no tiene oposición válida posible.

La estructura del poder convierte a los gobernados
en esclavos de su propia locura.
Alguien salió a pescar al mar abierto,
pero el gran océano no quería que nadie comiera de sus frutos
,
así que llamó a su aliado el viento que organizó las maniobras
para que rayos y agua cayeran sobre el pescador
y pudiera ser engullido por ese dragón que era el mar,
razón tenía Nietzsche al darle el nombre de Deber.

Pero el espíritu al fin podrá ser libre,
si es que siquiera puede ser.
Tomando una caña en la barra de un bar
el filósofo piensa si es realmente necesaria su presencia
en la clandestinidad de unas ideas no proclamables.
Piensa que es incluso inútil y ésa es
una buena razón para proclamarlas.
Y grita y se deja oír y es oído e incluso unos pocos le escuchan
y le siguen y caminan con él y derriban y se extienden y creen,
y actúan y triunfan y consiguen que el filósofo
se encierre en un oscuro bar a beber una cerveza en copón de oro.
Pero vuelve a pensar y entre sus manos se deshace el copón
y se inclina sobre la barra y llora, llora.

Luego se levanta, grita y convierte las mismas ideas en nuevos discursos,
iguales a aquellos que una vez lanzara a quien quisiera escucharlos.
Aunque un momento no se pueda describir con movimientos,
aunque un ciego nunca pueda conocer el color ni aun con ayuda,
nada hay realmente imposible para la gran mandíbula de acero.
Podrá decir con gestos a un sordo lo que significa un instante,
podrá contar a quien no pueda verlo cómo es el arco iris.
Y si no lo consigue lo dará por hecho
y el sordo y el ciego deberán asentir
a lo que el dragón brillante diga.
Pero alguien intentará pensar entonces en el futuro
y quizás pueda acabar con el dragón
porque la Historia no puede detenerse,
debe seguir su camino con o sin compañeros de viaje.

Imagen: "La Nave de los locos" de El Bosco. Hacia 1504.

domingo, 7 de junio de 2009

BANDUENDO.

“Aprendimos a mirar
con la duda entre los dedos y a tientas.
Descubrimos que al final
las palabras que no existen nos pueden salvar”.
Rey Sol” de Vetusta Morla.

Existe una palabra, “balduendo” o “banduendo” -no recogida por la RAE-, que en jerga venatoria significa “cimarrón” o lo que es lo mismo, un animal que fue doméstico y que anda suelto y sin amo. Aunque la palabreja también puede atribuirse al género humano, -con connotaciones más o menos despectivas según quien la emplee-, en estos pagos se usa para referirse a todo individuo (persona o animal) que deambula, que vaga, que camina perdido, sin saber a donde ir, sin rumbo fijo y de un lado a otro.
La cuestión es ver si “ir, andar, estar,… banduendo” es síntoma de no saber/tener que hacer, a donde ir, a quien seguir o simplemente es reflejo de la poca o mucha resistencia que ejercemos para dar o no respuesta a las continuas presiones externas que nos condicionan.




Escenas: “Cimarrón” de Wesley Ruggles, 1931 y “La ley de la calle” de Francis Ford Coppola, 1983.

____________________________________________

Para el que sabe ver todo es transitorio