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lunes, 23 de junio de 2008

TE ECHO DE MÁS.

No te vas cuando te marchas.
Con la impresión de que te vas quedo,
mas quedas impresa en todo cuanto tocas.
Permaneces en el aire,
-en mi nariz por tanto-.
En mis ojos, en mi boca.
En el suelo, en mi pelo.
En mis manos,
que buscándote se enredan.
En el agua que bebo,
en las sábanas que huelo
una y otra vez… echándote de más,
como cada vez que parece que te quedas.

Imagen: "Three Wishes" de Loretta Lux. 2001.

viernes, 20 de junio de 2008

DEVANEO. Once.

Una mano desconocida toca mi hombro para, con su voz serena, preguntar como va todo. No necesito girarme para ver la luz de su agradecida sonrisa.

martes, 17 de junio de 2008

ACORDE.

Somos tan… crueles
que prefieres estar unas horas con quien quieres
que toda una vida con quien te quiere,
-o al revés-
.
"Somos tan..." de Gloria Fuertes.


Video: Duquende - "Mi Gitana". 2007. ("The Gypsy's Wife" de Leonard Cohen).

miércoles, 11 de junio de 2008

ARRULLO ELÍSEO.

CARMEL - I’m not afraid of you. (1986).

Eran mis años veinte y por aquella época andaba yo en plena efervescencia hormonal, laboral y radiofónica -no necesariamente por ese orden-. Ocupaba mis días en el trabajo con los nenes, mientras por las noches salía a dar una vuelta con joseramón para disfrutar de ese rato incondicional que ofrecen los amigos. Los fines de semana, cuando no trabajaba, viajaba o me divertía en la radio.
Unos días antes de ponerme en marcha, -como cada fin de semana-, recibí la llamada de Diego, -amigo que vivía en Sevilla y conocía mis gustos musicales-, invitándome al concierto que “Carmel” daría en la ciudad -en pleno Prado de San Sebastián-. Sin renunciar a mi rutina semanal, pude escaparme el jueves que actuaban para escuchar aquella voz por la que, por aquel entonces, bebía los vientos, -aún ahora,… hay cosas que acompañan durante mucho tiempo-.
La emoción que sentí al comenzar el concierto era la misma que se siente al conocer a alguien al que profesas una profunda admiración. A medida que avanzaba la actuación, iba dejando atrás las tensiones acumuladas durante la semana y pese a estar rodeado de tanta gente, enseguida me sumergí en el arrullo de aquella sugestiva voz, tanto que pude sentir una sensación casi desconocida: el disfrute de la ausencia de cualquier temor. Curioso, porque, precisamente cuando mas despreocupado estaba, sonó “I’m not afraid of you”. No sabía muy bien de que hablaban aquellos versos, pero el caso es que ella trataba de hacerse entender mediante gestos, acunando de cuando en cuando el aire entre sus brazos y provocando en mí el extravagante deseo de estar entre ellos. Su voz me pareció tremendamente hipnótica y cuando por un momento -que me pareció una eternidad-, su mirada se clavó en la mía y sonrió -asombrada quizá de mi embelesada expectación-, me pareció que el mundo entero era el que me acunaba.

sábado, 7 de junio de 2008

VENTANA OESTE (XI).


Continuidad.

lunes, 2 de junio de 2008

GERMINEN PALABRAS.

“1.En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. 2. Él era en el principio con Dios.
3. Todas las cosas fueron hechas por medio de él,
y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.
4. En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres”.
Biblia. Nuevo Testamento. Juan, 1,4”.

No se quién dijo que la vida es como un eco, que si no nos gusta lo que recibimos, habría que prestar atención a lo que emitimos, una lograda metáfora sobre el alcance que puede tener cualquier acción que emprendamos -también omisión, claro-. Pero bueno, no es ésta la metáfora que quiero usar.
Es fácil llenar el aire de ruido, tanto como borrar la sonrisa de unos labios o llenar de oscuridad el alma más esperanzada; tanto como arruinar cualquier ánimo excesivamente candoroso o debilitado,… basta con entregarse a la desconsideración o la desidia.
Si pensáramos en las palabras como si fuesen semillas con posibilidad de germinar, quizá pondríamos más celo a la hora de pronunciarlas. Antes de que nuestros labios articularan palabra alguna, nos tomaríamos un tiempo para encontrar la calma, la atención y el empeño necesarios para poder elegirla de entre lo mejor de nuestro léxico. Evitaríamos que nuestra boca engendrara palabras vanas que por falsas, innecesarias o injustas, malogren la vida que podemos dar con ellas.
Semilla o no, la palabra puede llegar a ser ese “hálito divino” -donador de vida-, que puede fecundar el terreno yermo de la ignorancia. Puede que lo hayamos relegado a ser un chillido, una queja, un suspiro, una calada o un bostezo -cuando no directamente un ronquido-, pero el caso es que con una simple palabra, podemos propagar o arruinar la vida, dependiendo de nuestra capacidad para apreciarla.

www.Tu.tv

Película: "El hombre que plantaba árboles" de Frédéric Back. 1987, basada en el cuento homónimo de Jean Giono. (1953).

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Para el que sabe ver todo es transitorio